Manuel Carbonell Matus, vice presidente de alternativa en Veracruz (Gráfica: comunicación Social PAS)
De manera general, se considera positiva la intención del Ejecutivo en los siguientes aspectos:
- No atenta contra lo establecido en el artículo 27 de la Constitución, pues en ningún momento cede derechos sobre los bienes propiedad de la Nación a ningún particular, nacional ni extranjero, cuida en todo momento mantener como inalienable e imprescriptible la propiedad del Estado Mexicano sobre el petróleo y los carburos de hidrógeno sólidos o líquidos.
- Incorpora un paquete de reglas de gobierno corporativo apegadas a las mejores prácticas internacionales y sujeta a la empresa a nuevos y más confiables mecanismos para la rendición de cuentas de su gestión de cara a la sociedad.
- Amplia las facultades del Consejo de Administración de la paraestatal y la inclusión al mismo de cuatro consejeros profesionales que serían designados con base en sus calificaciones y experiencia en el ramo.
- Fomenta la rendición de cuentas republicana al obligar a Pemex a entregar tanto de manera anual como trimestral, informes detallados sobre los resultados de su gestión al H. Congreso de la Unión.
- Incorpora de manera sobresaliente, la inclusión de criterios de sustentabilidad ambiental y conservación de ecosistemas como criterios indispensables para el desarrollo de la actividad petrolera.
Lo anterior, sin embargo, no implica que desde la socialdemocracia consideremos que la discusión está terminada o que el paquete presentado por el Ejecutivo represente una solución final a los graves problemas que hoy enfrenta Pemex y la industria petrolera mexicana en su conjunto. En concreto, se considera que existe una serie de aspectos e interrogantes que requieren de una discusión profunda de cara a la ciudadanía:
- Si bien el paquete de reformas propuestas constituye un avance en materia de la regulación de la industria petrolera, es necesario que, de manera subsecuente, sea conformado un paquete complementario que considere la integralidad del sector energético Mexicano.
- Si bien se aplaude la intención del ejecutivo de incorporar nuevas voces al Consejo de Administración a partir de la designación de 4 nuevos “Consejeros Profesionales”, los requisitos establecidos por el proyecto de Ley distan de garantizar que los mismos posean, de manera cuantificable, la experiencia necesaria para la responsabilidad que deberán afrontar.
- Adicionalmente, y en el mismo sentido, llama la atención que en su nuevo régimen, Pemex cuente con tres instancias de supervisión y auditoría y que las tres sean finalmente designadas de manera exclusiva, directa o indirectamente, por el Ejecutivo Federal. En particular, la figura del Comisario, en tanto que tiene la responsabilidad de velar por los intereses de los mexicanos tenedores de bonos ciudadanos, podría entrar en algún esquema de ratificación o por lo menos objeción por parte del legislativo.
Es importante destacar que la socialdemocracia estará siempre en favor de cualquier iniciativa que acerque al país a valores fundamentales de su plataforma ideológica y programática, como lo son la libertad, la equidad, la justicia, la inclusión y la democracia. Consideramos así, que en la medida en que se verifique que la reforma petrolera genera mayor crecimiento para el país, y éste se traduzca en un incremento sostenido en las condiciones de vida de las y los mexicanos, ésta será para la socialdemocracia una reforma positiva.
Lo anterior, sin embargo, pasa por la construcción de un debate serio, informado e incluyente de cara a la sociedad mexicana. Rechazamos cualquier mecanismo que implique la cancelación de ese debate. En particular, nos parece inaceptable la presencia de actitudes violentas que fuera de la legalidad pretendan secuestrar los espacios institucionales de deliberación.
El reto que el país enfrenta en términos de la optimización de su industria petrolera es histórico. Hacemos un llamado a todas las personas involucradas y a la ciudadanía en general a participar de la discusión, pues las decisiones que en este sentido tenemos que tomar como país pueden implicar redefiniciones en todos los terrenos: el ideológico, el social, el político, el económico y el productivo. Para hacerlo de forma responsable y democrática, es tan importante alejarnos de la intolerancia ciega como del simplismo economicista.
















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