Nunca nos dejen solos; la democracia la haremos juntos: Fernando Lugo
De todos los sacramentos que existen en la fe católica, apartando por el momento el de unción de los enfermos, solamente me faltaría uno, exactamente ese que usted está pensando y que por el momento no veo cercano. Independientemente de la cuestión cultural mexicana, en donde la mayoría es criada dentro de un acendrado catolicismo, una vez más manifiesto que la cosa pública –refiriéndome a cuestiones de carácter político- debe estar exenta de las opiniones surgidas desde el ministerio del sacerdocio.
La historia de México demuestra que cuando la iglesia arremete en el discurso y se pronuncia descalificando los poderes públicos, estamos en la antesala de la violencia institucional. No es una exageración de mi parte, porque no se debe permitir el mínimo brote de acciones de este tipo. Independientemente de la libertad religiosa que existe y que se encuentra plasmado en el texto constitucional, es condenable la manera en como algunos ministros exceden los limites de la ley y se apersonan como voceros de un caos que no existe como tal.
El encuentro que recientemente tuvo el Gobernador Fidel Herrera Beltrán con integrantes del clero, con motivo de Pastoral Penitenciaria Católica, demostró a un estadista comprometido con la pluralidad de credo y en particular hizo una distinción muy especial por las actividades de los sacerdotes que contribuyen a la grandeza del espiritú, la paz social y la gobernabilidad. El ejecutivo estatal se mostró generoso ante este grupo que se encarga de confortar a los individuos que se encuentran recluidos en los penales, por eso es inadmisible el planteamiento que se hizo desde la tribuna del semanario católico “Alégrate”.
Sistemáticamente he solicitado que la iglesia con más feligresía no permita que alguno de sus ministros violen lo que las leyes civiles e incluso el propio derecho canónico prohíbe: involucrarse en situaciones de carácter político. Finalmente tienen un referente inmediato en Fernando Lugo, ex obispo paraguayo que fuera electo Presidente de la República. Todos aquellos padrecitos que tengan inquietudes políticas deberían dejar los hábitos y lanzarse a la lucha partidista o desde las organizaciones no gubernamentales, para expresar sus ideales terrenales. Colgar la sotana es un acto de sinceridad que agradeceremos todos. Nadie critica que el primer mandatario guaraní haya dejado los hábitos hace apenas 2 años. Mención muy especial merece que sus procedimientos no eran del todo bien vistos por la plutocracia clerical debido a que ejercía su ministerio desde la idea de la “teología de la liberación”.
Después del artículo presentado ante la grey católica de Veracruz, el reverendo Javier de la Torre Rodríguez tiene que seguir el procedimiento de informar al arzobispo de su decisión para que conforme a lo estipulado insisto, en el derecho canónico, el Obispo de Roma y la Curia emitan el acuerdo correspondiente. La manera en como descalifica a integrantes del poder legislativo esta fuera de toda proporción. Uno de los reclamos míticos es que los legisladores se ausentan de sus representados, entonces es auténticamente de locos que critique el ejercicio de gestión social y acercamiento con el pueblo que tienen los diputados de la legislatura local.
Es irresponsable que de la Torre Rodríguez maneje este tipo de declaraciones, pues incluso el propio Arzobispo Hipólito Reyes Larios se ha mostrado como un tipo de primera que es respetuoso del ejercicio gubernamental. Está claro, el comunicado en comento no es representativo de lo que es la iglesia católica, pero es lamentable el envalentonamiento del Padre Javier. Si de verdad es un convencido de la lucha política, una vez que cuelgue la sotana podría unirse a cualquier punto de la geometría política de izquierdas y derechas, aunque claro, no correría el tiempo tan rápido para verlo postulado, pues a diferencia de la legislación paraguaya, aquí la ley pide cinco años de vacaciones eclesiásticas para buscar algún cargo de elección popular. Esta sugerencia respetuosa la hago porque como católico y ciudadano veracruzano me parece lo mejor para evitar situaciones penosas que pudieran desembocar incluso en acciones delicadas.
El gran ejemplo de Fernando Lugo el “Obispo Republicano”, es ilustrativo para una institución que se ha caracterizado por ser la cúspide del autoritarismo institucional, por ello las descalificaciones han sido muy poco afortunadas. He ahí el camino, sacerdote Javier de la Torre Rodríguez, si usted toma la decisión correcta, seguramente será admirado por su sinceridad. La próxima semana cumplo mi palabra del “Extraño Presentimiento”. Comentarios: luisguifranco@hotmail.com















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