En la definición de la escena política nacional, hay algunas personas que valiéndose de la suntuosidad de su posición, la formación en costosos colegios y las espléndidas relaciones familiares de su padre, ascienden en la nomenklatura. Habrá quien objete el caso de los hermanos Bribiesca, en donde la opinión pública se percató de un evidente tráfico de influencias para hacerse de jugosos tratos comerciales, pero en este caso el punto clave se encuentra en el factor femenino que ventajosamente fue secundado por el Presidente Fox.
Uno de los terribilísimos yerros en los que cae la partidocracia –porque se trata de un fenómeno que atañe a todas las expresiones-, es que permitan una capilaridad sui generis con los vástagos de algunos cuadros distinguidos. No puede ser que el gran mérito de algunos –lejos de cualidades e instrucción- sea el contenido del ácido desoxirribunocléico. Por honestidad no se puede prejuiciar de manera colectiva y asumir esta idea como de aplicación general, porque desde luego hay juniors que tienen la vocación definida y se esmeran en cumplir a cabalidad con las encomiendas que les delegan; pero los escenarios agraviantes con derroche indiscreto, frivolidad divina y soberbia ingenua –si se me permite este último calificativo- son los que condena la sociedad porque exhiben inmadurez del mozalbete.
Dentro de ese esquema de la juniorcracia, si hay algunos ejemplos de tipos notables que han estado a la altura de sus responsabilidades, pero hay otros que son un papelón causando desde el desencanto y hasta una comicidad macabra porque sus deficiencias son patrocinadas por el erario público. A los grupos de poder identificados por compartir ciertos valores formativos y de una profunda camaradería con el condiscípulo como los masones, los yunquistas y los tecnócratas verbigracia, ahora tenemos que adicionar a la corriente de los juniors, los cuales no tienen valores formativos cercanos entre sí, sino que sus relaciones cordiales son producto de una mancomunidad generacional que a ellos no les tocó pactar pero si disfrutar.
La historia indica que el derecho de sangre no puede establecerse en los asuntos públicos. El pretencioso “linaje” no puede ser un pase directo a la “gloria” administrativa, sin embargo ahí están los ejemplos de que los apellidos son un “arma de negociación” para buscar curules y cargos, Federico Madrazo, su padre y abuelo fueron gobernadores y presidentes del PRI. Luis Ramírez Pineda, hijo del ex gobernador de Oaxaca Heladio Ramírez. Claudia Ruiz Massieu Salinas, hija de Adriana Salinas de Gortari y del fallecido José Francisco Ruiz Massieu. Alejandro Murat Hinojosa, hijo de José Murat,















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