Como una medida emergente y desesperada para combatir el narcotráfico y la delincuencia organizada, el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, anunció que a partir de hoy, la Federación ofrecerá recompensas a los ciudadanos que denuncien y coadyuven en la captura de los delincuentes que tanto daño han causado a nuestra Nación.
La medida es buena, no cabe duda, aunque en la actualidad México no este preparado para ella, ya que con la infiltración que existe en los diversos cuerpos policíacos, el remedio, puede resultar más caro que la enfermedad, puesto que la ciudadanía que se atreviera a denunciar de manera anónima y confidencial a los perpetradores de ilícitos de carácter federal por una recompensa, correría el riesgo de ser cazada por las bandas organizadas que gracias a la complicidad de las autoridades, operan impunemente a lo largo y ancho del país.
Para poder combatir de manera eficaz a la industria del secuestro y a la delincuencia organizada e implementar la recompensa ciudadana como eje para “golpear de manera contundente a la delincuencia organizada, a los narcotraficantes y secuestradores”, primero, se tendría que hacer una limpieza profunda en todos los cuerpos policíacos del país, ya que de lo contrario se estaría exponiendo aún más al ya de por si vulnerable pueblo mexicano.
Si la industria del secuestro, el narcotráfico y la delincuencia organizada opera con tanta impunidad, es gracias a la complicidad que existe entre estas y los cuerpos policíacos, cuyos integrantes, no todos, están metidos hasta las cachas en el ajo.
Si las autoridades no estuvieran infiltradas o coludidas con el crimen organizado, México no ocuparía hoy día el primer lugar mundial en secuestros, eso es un hecho.
Historias que corroboren lo anterior hay muchas, el caso Martí es un claro ejemplo, los secuestradores utilizaron a una agente en activo de la AFI para implementar un ¿falso? Retén y secuestrar así a su víctima.
Aquí, en Veracruz, es bien sabido que las bandas de secuestradores operan amparadas bajo la protección de ciertas autoridades y poderosos padrinos, quienes incrustados en las esferas del poder, no tienen más que esperar los dividendos de su oportuna miopía o hacerse los sorprendidos cuando son descubiertos, como es el caso del todavía alcalde de Alvarado, Bogar Ruiz Rosas, quién como buen panista, asegura que su trayectoria no tiene “manchas y es intachable”.
Luego de que se descubriera que su jefe policiaco y primo hermano, Juan Carlos Valerio Ruiz, al igual que otros cinco policías municipales más, estaban más que implicados en el secuestro del empresario Juan Carlos Mata, el alcalde alvaradeño, opto por el viejo recurso de la persecución política para intentar deslindarse de toda responsabilidad.
Ahora resulta que el secuestro del empresario esta siendo politizado para desprestigiarlo y anularlo de la esfera política nada más porque es panista y que él, es un político “limpio y puro” incapaz de matar una mosca.
¿Acaso ya se le olvidaron todos sus antecedentes? ¿Ya se olvidó que en un acto partidista se le fue a los golpes a una de sus compañeras de partido?
Este edil de blanco limpio y puro no tiene nada, y ya los policías detenidos declararon que estaba al tanto de las actividades de su primo hermano y jefe de la policía estatal, así que en lugar de tratar de hacerse la víctima, secundado por la dirigencia estatal panista, mejor debería ir contratando a un buen abogado penalista.
*Fichan Casas del Fraccionamiento Pedregal de Las Animas
En estos tiempos tan inseguros, cualquiera diría que vivir en la misma colonia del gobernador veracruzano, es una garantía de protección y seguridad, sin embargo, ya ni las casas de la colonia del propio gobernador se salvan de ser fichadas.
Vecinos de esa zona residencial, están un tanto inquietos luego de que el pasado miércoles, entre las 6:30 y 7:30 de la tarde, hora en la que casi nadie se encuentra en casa, una pseudoambulancia en la que se leía Equipo de Rescatistas, tripulada por varios sujetos, rondaba la colonia, en especial las calles Francisco González Bocanegra, Rubén Montiel y Hernández Ochoa.
Mientras unos esperaban en la unidad, dos sujetos recorrían las calles para poner unas calcomanías de color anaranjado en los timbres e interphones de las casas que se encontraban aparentemente vacías.
En cuanto el flujo vehicular comenzó a ser mayor, y los dueños de las casas comenzaron a arribar a sus hogares, sin mediar palabras con ellos, interrumpieron su actividad y de inmediato se subieron a la ambulancia y se fueron.
¿Porqué pegaban calcomanías en las casas vacías? ¿Porqué irse cuando los dueños de las casas comenzaron a llegar sin pedir dinero para algún tipo de colecta? ¿Dónde estaban las patrullas que supuestamente vigilan este fraccionamiento?
Esperemos pues que este extraño evento sea como dicen nuestras autoridades un hecho aislado y que en los días por venir no se desate en esta zona el cada vez más frecuente delito de robo a casas habitación.
PS: Algo es algo, ya por lo menos el gobierno del estado, a través de la Subsecretaría de Seguridad Pública ya reconoce un incremento en los índices delictivos. Nada se ganaba intentando tapar el sol con un dedo.
Comentarios: verowoodhouse@gmail.com














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