La defensa de la política educativa del castrismo pone a Sanders en la diana
Los candidatos a la nominación demócrata acusan al senador por Vermont de ser amigo de las dictaduras comunistas

Washington.- Fidel Castro murió semanas después de que Donald Trump ganara las elecciones a la Casa Blanca en 2016. Cuatro años más tarde, en un nuevo ciclo de comicios presidenciales, Cuba se ha situado de repente en el centro del debate del Partido Demócrata y en la política de Estados Unidos a causa de los viajes que Bernie Sanders efectuó hace tres décadas a la isla, la URSS y la Nicaragua sandinista. El hasta ahora líder indiscutible de la carrera por la nominación demócrata para las elecciones presidenciales, lejos de apostatar de sus elogios hacia el castrismo, se mantiene fiel.
Las críticas a Sanders le llueven de todos los lados. De colegas del partido y de enemigos recalcitrantes. Y sin embargo, el senador de Vermont se reafirma en sus ideas acogiéndose a la premisa de que “la verdad es la verdad”. Para mayor motivo de indignación entre los encolerizados, expresó su postura sobre el régimen cubano la noche del pasado domingo en Florida, un Estado clave en las elecciones presidenciales y donde la comunidad cubana exiliada hace ya más de seis décadas tiene un peso enorme.
El senador por Vermont criticó la “naturaleza autoritaria” del régimen cubano, pero defendió el programa de alfabetización masiva que impulsó el castrismo. Sanders, que se define como “socialista democrático”, fue preguntado al respecto en una entrevista en televisión. “¿Es eso malo? ¿Aunque lo hiciese Fidel Castro?”, dijo respecto al programa de alfabetización.
Sanders argumentó además que ha sido “extremadamente coherente y crítico con todos los regímenes autoritarios de todo el mundo, incluida Cuba, Nicaragua, Arabia Saudí, China y Rusia”. “Creo en la democracia, no en el autoritarismo”, aseguró el senador independiente, que opta a la Casa Blanca bajo las siglas demócratas.
Ningún otro candidato demócrata de la historia reciente posee un registro como el de Sanders, que en sus años universitarios en Chicago fue miembro de la Liga de Jóvenes Socialistas. Cumplió los 30 años siendo un activista radical. Visitó en 1985 la Nicaragua de la revolución liderada por Daniel Ortega y se mostró impresionado por “la inteligencia y sinceridad” de los líderes sandinistas. Viajó a la URSS en la primavera de 1988, pocos meses antes de que cayera el Muro de Berlín y tres años para que se desmoronara el régimen soviético. Y volvió de Cuba antes de acabar esa década sintiéndose tocado por un espíritu revolucionario “mucho más profundo” de lo que esperaba.
Sanders no es el primer político con aspiraciones a la Casa Blanca que ha visto cómo sus viajes al extranjero del pasado son puestos en el escrutinio público. Cuando peleaba por la presidencia en 1992, Bill Clinton fue cuestionado por una visita a la Unión Soviética en 1969, cuando era estudiante. En 2004, John Kerry, el candidato demócrata que intentó desbancar a George W. Bush del poder, tuvo que dar explicaciones por su visita a Nicaragua en 1985, el mismo año en que viajó Sanders. En el caso de Kerry, el paso por Managua se trató de un viaje que hizo en calidad de senador para recabar información sobre el plan de Ronald Reagan para financiar a la contrarrevolución nicaragüense.
Las declaraciones de Sanders sobre el castrismo han levantado ampollas entre sus contrincantes. Y estando en campaña no han dudado en aprovechar la coyuntura para debilitar al hombre a batir. El exalcalde de Nueva York Mike Bloomberg tuiteó que Fidel Castro había dejado “un oscuro legado de campos de trabajo, opresión religiosa, pobreza generalizada, pelotones de fusilamiento y el asesinato de miles de sus propios ciudadanos”. Otro aspirante a la nominación demócrata, Pete Buttigieg, comparó a Sanders con Trump al escribir, también en Twitter, que después de cuatro años en los que el actual mandatario ha elogiado a dictadores, EE UU necesita “un presidente que sea extremadamente claro a la hora de posicionarse contra los regímenes que violan los derechos humanos”.
La campaña de Joe Biden, que está cinco puntos por delante de Sanders en las encuestas de las primarias en Carolina de Sur, emitió un comunicado demoledor contra la postura de Sanders. “Ya hemos tenido un presidente que elogia a dictadores y sus prácticas mafiosas”, se leía en el documento. “Que nadie se engañe”, proseguía, “los comentarios de Bernie Sanders sobre Fidel Castro son parte de un patrón extendido a lo largo de su vida de abrazar líderes autocráticos”. Según el exvicepresidente de Barack Obama, pareciera que el político de 78 años encuentra más inspiración en los soviéticos, los sandinistas, los chavistas y Castro que en Estados Unidos.
Fuente: https://elpais.com/internacional/2020/02/25/estados_unidos/1582663231_598217.html














