
Manuel J. Jáuregui | En nuestro Congreso, en las bancadas de Morena sobre todo, tenemos -hay indicios- a un buen número de «therians». Seguro han leído ustedes, amigos, respecto a este fenómeno psicológico de gente que se identifica como animal: algunos se creen caballos, otros se creen perros, otros gatos, y existen también casos de pendejazos que se creen genios. Pero, como les decíamos, atisbamos indicios de que tanto en nuestra Cámara de Diputados como en nuestro Senado parece haber quienes padecen de este que puede llegar a ser un trastorno psicológico. En el caso de nuestro Congreso, la evidencia parece sugerir que se desempeña ahí un buen número de humanos con el complejo «therian» que se creen -y actúan- como… ¡GATOS! Se conforman con un platito de leche y a todo responden con un ¡miau!
Observen cómo actúan con la «Reforma Electoral», que elaboraron EN SECRETO los de Morena, vía encargo de un incondicional, Pablo Gómez, en la que no participó NADIE más, ni un miembro de la oposición, un catedrático, un experto, salvo ellos solitos y en la oscuridad. Jamás se realizaron audiencias abiertas para que se conociera el contenido específico de esta «reforma», iniciativa personal de la Presidenta. El que pasa por «líder» de los Diputados morenos, Ricardo Monreal (miembro del clan Monreal zacatecano), giró instrucciones a su bancada de therians: todos tenían que votar a favor de la reforma y a ésta no se le cambiaría «ni una coma». Lo que la Presidenta ordene… ¡y punto! ¡Miau!
Nos venimos enterando de que nuestra Presidenta posee el mismo don que creíamos que pertenecía sólo al Papa: el don de la «infalibilidad» en materia de dogma. Seguro el mundo entero se admira: ¡qué manera tan democrática de gobernar se gastan en México! Ya de por sí hemos generado asombro en otros temas; por ejemplo, en IMPUNIDAD, pues en éste hemos establecido un sistema sencillo, pero efectivo: la justicia sólo se aplica a los críticos y a la oposición, teniendo la culpa de todo lo que acontece -y aconteció- García Luna. Mientras, de nuevo, igual que la que otorga el Papa, reciben la absolución presidencial todos los correligionarios acusados de delitos, sin importar qué tan dañinos son al erario.
Santo es, por decreto oficial y declarado hombre culto y valioso, pese a ser el autor de los más ignorantes y errados libros de texto en la historia de México, Marx Arriaga, quien además fue acusado por sus colaboradores de cobrar «moches» a empleados de su dirección para depositar el dinero en una cuenta a nombre de su pareja. Igualmente resultó indultado Mario Delgado, quien fungía como presidente de Morena cuando presuntamente éste recibía dinero del Rey del Huachicol, el difunto Sergio Carmona, para financiar las CAMPAÑAS gubernatoriales de media docena de Estados norteños. Igualmente santificado por la Papisa de los morenos ha sido Jesús Ramírez Cuevas, travieso diablo y colaborador cercano de la actual y del anterior Presidente, acusado por escrito por Julio Scherer Ibarra de haber malversado 27 mil millones de pesos del erario para comprar la elección de Clara Brugada a la Jefatura de la CDMX. El ex Fiscal Gertz Manero, quien politizó a la FGR y la empleó para asuntos personales, pertenece a esta lista y no sólo recibió el perdón, sino que además resultó premiado con la Embajada en Gran Bretaña. Y, hablando de «hermanos», a la lista arriba inscrita debemos agregar la conservación de fuero y la nula investigación sobre el Senador Adán Augusto López y su relación con Bermúdez Requena, SU jefe de Seguridad Pública en Tabasco y jefe del cártel de La Barredora.
Han apostado los cuatroteros -erróneamente- en este caso al olvido de los mexicanos. Mientras, pese a la existencia de audios y evidencias abundantes que comprometen al Secretario de Marina del Profeta de Palenque, en relación con el inmenso robo y daño al erario del huachicol fiscal, involucrando a la Marina y a sobrinos del ex Secretario, así como a servidores públicos del régimen, la Papisa afirma: «No hay nada que investigar». Entendible, pues ya ha sido proclamado que la culpa de todo, pasado y presente -único que merece ser investigado-, es ¡García Luna!
¡Disfruten su le$hita, therians!
















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