
Mientras el Congreso del Estado limpia la casa y castiga la violencia sexual, el Partido Verde se convierte en el refugio de los señalados. ¿De qué lado está la justicia en Veracruz?

Xalapa, Veracruz. – La justicia en Veracruz hoy tiene dos caras: una que actúa con la contundencia de la ley y otra que calla con la complicidad de los intereses oscuros. En un acto que sacudió las estructuras del poder, el Congreso del Estado de Veracruz ha enviado un mensaje que no admite interpretaciones: nadie está por encima de la integridad de las mujeres.
La reciente detención de José Manuel “N”, exasesor legislativo, marca un punto de no retorno. No fueron solo palabras; fue la aplicación de la fuerza del Estado contra quien, desde una posición de poder, presuntamente vulneró la libertad sexual de una mujer.
El diputado Esteban Bautista Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), ha sido tajante:
“En este Congreso no habrá impunidad para nadie”.
Sus declaraciones no son solo un posicionamiento político, son un acta de acusación contra la vieja forma de hacer política donde el influyentismo servía de escudo. Bautista Hernández ha dejado claro que la institución que representa no será cómplice de silencios comprados ni de carpetas archivadas.
Si el Congreso de Veracruz —la máxima representación popular— es capaz de actuar, de entregar a la justicia a uno de los suyos y de condenar públicamente la violencia de género, ¿cómo es posible que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no mueva un solo dedo respecto a Carlos Montaño Tapia?
¿Con qué cara miran a las trabajadoras del OPLE? ¿Con qué autoridad moral pretenden pedir el voto de las veracruzanas cuando tienen como representante a un hombre señalado por acosar a menores de edad?
Mientras Esteban Bautista y la actual legislatura demuestran que sí se pueden limpiar las instituciones de violentadores, el PVEM decide que Carlos Montaño Tapia es intocable. El contraste es nauseabundo:
En el Congreso: Detención y condena.
En el Partido Verde: Ascenso y protección.
¿Qué le sabe Carlos Montaño a la dirigencia del Verde? ¿Qué favores le debe Carlos Marcelo Ruiz Sánchez para preferir el descrédito público antes que la congruencia ética? El silencio del Verde ante las denuncias de las estudiantes de la UV y la gravedad de los señalamientos por acoso a menores es, en sí mismo, un grito de culpabilidad.
El PVEM traiciona el espíritu de justicia que hoy, por fin, parece asomarse en otros poderes del estado. Si el Congreso pudo actuar contra José Manuel “N”, el PVEM no tiene excusa para mantener a Montaño en el OPLE.
Mantener a un presunto acosador de menores en la mesa electoral no es una «estrategia política», es un insulto a cada víctima de acoso y feminicidio en este estado. Veracruz ya no es el feudo de la impunidad que ustedes pretenden mantener.
¡Si el Congreso pudo, el PVEM está obligado! ¡Fuera violentadores de las instituciones!
















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