
Vamos Contra Natura
Las Obras del Diablo
DESAFÍO Por Rafael Loret de Mola | MIÉRCOLES 8 de ABRIL de 2026 | Sería contra natura, por decirlo de alguna manera, que la administración de la 4T pudiera MANTENERSE cuando solo acumula fracasos, provocando una honda radicalización entre los mexicanos, sepultando programas sociales y derrochando en sus obras emblemáticas, cada vez más inútiles, al tiempo de acelerar la ingente corrupción de sus hijos, los amigos de éstos, hermanos, sobrinos y pinos bajo el peso de la mayor corrupción que hemos conocido pese a ser un pueblo terriblemente golpeada por la inmoralidad pública casi por siempre. Son excepciones los honrados.
Por ejemplo, Benito Juárez García siempre vivió con una extraordinaria austeridad y reclamó para quienes formaban parte de sus gabinetes “la justa medianía” con la cual podrían ejercer sus funciones sin pobrezas ni ambiciones extremas. El exmandante pelafustán de Macuspana, Andrés Manuel, dice que habla con el Benemérito cada día cuál si se tratase de un psíquico dispuesto a conquistar el reino de los muertos, para pedirle consejos porque el héroe de la República “está vivo entre nosotros” en una alegoría tramposa que, desde luego, dibuja el perfil de un hombre a quien el poder ha desquiciado de una manera rotunda. ¡No le falte el respeto a Juárez!
Mientras ello ocurría a principios de 2024, el sujeto de referencia siguió con su paranoia electoral haciendo campaña en cada una de sus llamadas mañaneras -yo las nombro las mentirosas de la mañana-, sin que el INE, cuya consejera presidenta, Guadalupe Taddei Zavala, aseguraba de firme que el proceso electoral estaba firme para celebrarse con normalidad aun cuando atestiguamos la cada vez mayor fuerza del narcotráfico cuyos sicarios se enfrentan entre sí en una terrible expectativa que recalaba en la jornada comicial. No es normal el incendio de las mafias, como tampoco fue razonable que el entonces titular del Ejecutivo, quien gobernó solo para sus adeptos e ignoró a la mayoría de los mexicanos que lo desprecian, siguió imbuido en la contienda electoral, cual si fuese el candidato -la condición que mejor le viene-, mientras su marioneta repetía las arengas de su titiritero porque decir lo contrario no cabría en una aspirante a mantener la ruta de la propaganda inservible y de la manipulación infecunda.
Nadie mejor que Andrés Manuel para conocer la realidad y percibir que, cuando menos como todos sus predecesores, podía ser susceptible de recibir el llamado “voto de castigo”, como en 2027 podría sucederle a Claudia, que no se dio a causa del célebre algoritmo que alteró la voluntad general. No otra cosa que un fraude, como resultado del malestar general incluso de muchos de aquellos a los cuales se presiona, una y otra vez, con el chantaje inmoral de los “bonos del bienestar” que, de modo alguno, han elevado su estatus dentro de la miseria general; al contrario, la pobreza suma más de cinco millones más en la base de la pirámide. Negarlo sería ruin pero así lo hizo López Obrador en su miseria -no autoridad- moral.
Aun cuando hace dieciséis meses que dejó la banda tricolor -no el poder-, no cesarán las denuncias en su contra, comenzando con el INE que debe actuar contra sus marrullerías que no prescriben y aplique medidas coercitivas -no basta con retirarle las mañaneras obscenas políticamente ya difundidas-, para el ex mandante y su marioneta de Palacio -o solárium de su madre-, antes de que éste revire y empiece a perseguir a los consejeros de un instituto que, aunque con las mismas facultades, ha sido reducido con la presencia de personajes afines a la estructura lópezobradorista como también ocurrió con la antigua Suprema Corte de Justicia con la incorporación de Lenia Batres Guadarrama, hermana entonces del jefe de gobierno de la CDMX actualmente depositado en el ISSSTE, con todo y su supina ignorancia; así junto a la plagiaria Esquivel y la sumisa Loretta Ortiz se colocó al pie del abismo al órgano superior del poder Judicial hasta convertirlo en la Tremenda Corte de Trespatines.
La Anécdota
Y es aquí donde entramos al oscuro túnel de las obras emblemáticas. No me refiero, claro, a las carreteras de la sierra de Culiacán, por donde vivía en La Tuna, María Consuelo Loera Pérez, madre del célebre “El Chapo” -a quien se resiste a llamar así, por respeto dice, el acaso todavía inquilino de Palacio Nacional-, construidas e inauguradas para facilitar las rutas de los narcos favoritos del régimen, es decir los grandes sicarios del Cártel de Sinaloa con Ismael “El Mayo” Zambada García a la cabeza… desde Nueva York donde se le juzga.
Más bien apunto a las muy conocidas como el AIFA, el aeropuerto convertido en central de carga para importar drogas como se ha demostrado y que permanece tan vacío como los escrúpulos del mandante y sus constructores favoritos, no solo la SEDENA sino aquellos que fueron llamados corruptos por tener planes de desarrollo alrededor del que sería el mejor campo aéreo de Latinoamérica, el de Texcoco; a éstos no solo no se les indagó sino ni siquiera han sido nombrados, ni una sola vez, en las desgastadas y descastadas mañaneras mentirosas… de la pregonera Claudia.
Seguimos con la muy célebre refinería Olmeca, en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, que no refina lo esperado, pero causa incendios y derrames desde su inauguración con todo y los bailables de Layda Sansores, la Tongolele de la 4T. Pero tal no fue óbice para lanzar al gobierno de Veracruz a Rocío Nahle García, ex secretaria de Energía y responsable de la construcción de la pomposa obra, nacida en Río Grande, Zacatecas, y casada con José Luis Peña Peña -dos veces Peña y dos veces más corrupto-, uno de los integrantes del famoso “clan”. Solo los locos o enajenados de esta entidad tan golpeada podrían haber votado por ella. Pero el algoritmo venció a la ciudadanía.
Y, finalmente, tenemos al “maravilloso” Tren Maya (Mata prefiero nombrarlo yo), descarrilado recientemente sin que ello mereciera una explicación coherente por parte del mandante y cuantos se cobijan con él, como la reina de las mentiras, Elizabeth García Vilchis, o el desprestigiado Jesús Ramírez Cuevas (Cavernas), el gran inventor e impulsor de los periodistas al gusto del mandante como Lord Molécula (Carlos Pozos). Menos mal que los reyes de Suecia, Carlos XVI y Silvia, optaron por evitar viajar en este ferrocarril llamado en su país como el “tren de la muerte”. Tal es la fama adquirida. Y ni hablar del Interoceánico cuyo descarrilamiento se llevó a catorce pasajeros por la ruta de la muerte.
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