INEHRM y la Nueva Policía Ideológica
Adolf Hitler, en un discurso de 1933: “La fuerza de nuestro movimiento radica en que hemos convertido la voluntad del pueblo en voluntad del Estado.”
Joseph Goebbels, ministro de propaganda, en 1934: “No basta con conquistar el poder; hay que moldear las almas.”
Carlos Morales Tapia | El anuncio del 1 de julio confirma lo que muchos temían: el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) deja de ser un espacio de investigación histórica para convertirse en un organismo descentralizado con oferta educativa diseñada desde la presidencia.
Bajo el discurso de “formar pensamiento crítico y conciencia social”, se reconoce abiertamente que uno de sus objetivos será enfrentar el avance de la extrema derecha.
El problema no es el estudio académico de fenómenos políticos —eso es legítimo—, sino que el Estado utilice instituciones financiadas con impuestos para etiquetar a la oposición como amenaza ideológica.
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación presenta este giro como un modelo educativo innovador, pero en la práctica significa que la historia y las humanidades se subordinan a la agenda política en turno.
Estamos ante un riesgo claro:
la institucionalización de la propaganda.
Cuando la historia deja de ser neutral y se convierte en “barrera moral” contra adversarios políticos, se abre la puerta al autoritarismo.
La pregunta es inevitable:
¿Estamos financiando con nuestros impuestos una cacería ideológica?
La nota:
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