
Se dice que, por lo menos, 14 constituyentes fueron veracruzanos, entre ellos, Juande DiosPalma y los hermanos Cándido y Silvestre Aguilar Vargas.
No se apasionen, ninguno fue un gran héroe por derecho propio, pero, citando el epígrafe de Hernan Cortés en sus cartas de relación: la historia debe ser escrita con ira y parcialidad.
Así, el oriundo de San Andrés Tuxtla, Juan de Dios Palma, que llegó a la gubernatura del estado y presidente interino de la República, tuvo que ser un tipo con muchas agallas y más de dos cananas cruzadas sobre el pecho.
Sus mandatos estatal y nacional, estuvieron plagados por la corrupción, aunque se le reconoce, el haber apaciguado (O pacificado, según el que lo lea), el país y aplicado la Constitución del ’17.
Por su parte, los hermanos cordobeses Aguilar Vargas, también revolucionarios, fueron mandados a pacificar la entidad y por ello, Cándido llegó a la gubernatura.
Silvestre, tuvo que huir del país mientras que, Cándido, dio refugio a Carranza y con él, a la capital del país en nuestro estado.
También se le señala de haber tenido un gobierno pletórico de corrupción, sin embargo, fue el primero en promulgar una ley del trabajo que, sirvió de ejemplo a nivel mundial.
Todos ellos, veracruzanos de verdad y comprometidos con la causa constitucionalista, así como la defensa de la verdadera soberanía, por eso, se esforzaron y se agarraron a balazos, para hacer respetar la que, hasta hoy, es nuestra Constitución.
Eran tiempos de balazos, no de abrazos, de la búsqueda del poder por el poder, pero también, fue la era de uno de los más profundos cambios del país y, aunque con corrupción, todos los actores políticos, defendieron ¡Y aplicaron! La Constitución de 1917.
Hoy, el hombre que dijo que iba a transformar al país, quiere cambiar esa Constitución, por un líbelo que le dé, aquello por lo que muchos mexicanos se mataron entre ellos.
Una Carta Magna que divide los poderes y limita, la intromisión presidencial en todos los aspectos sociales y políticos para, evitar, otra vez, una nueva guerra intestina… Y no como él dice, favorecer a unos cuantos.















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