
Mario Jasso (CUARTOSCURO)
Adán Augusto López: ¿Inocente o Cómplice? El Escándalo que Sacude a Morena
Carlos Morales Tapia | @YoAcusoVer | El pasado 20 de julio marcó un parte aguas en el partido guinda, abriendo la puerta a la «verdadera posibilidad» de gobierno a Claudia Sheinbaum Pardo, después del «regaño» sobre su secretario de seguridad Pública y las relaciones de éste con el narco y el crimen organizado que, después de la clasificación norteamericana gringa, ahora son dos cosas diferentes y para Adán, las acusaciones de su colaborador cercano, ya están pesando y mucho en el ámbito nacional, al grado de haber impedido la asistencia de Andy y Ricky, por andar realizando «labores propias de su sexo», al Consejo Político de Morena.

Por su parte, Adán Augusto López Hernández, exgobernador de Tabasco, exsecretario de Gobernación y actual senador por Morena, se enfrenta a una de las mayores crisis de su carrera política. Su exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena, está acusado de liderar «La Barredora», un grupo criminal vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Bermúdez, prófugo desde febrero de 2025, ha desatado un torbellino de críticas que pone en duda la integridad del senador y la transparencia de Morena. ¿Cómo es posible que un gobernador no supiera de las actividades de su mano derecha en seguridad? Este caso no solo afecta a López, sino que plantea preguntas cruciales sobre la rendición de cuentas en México.
Hernán Bermúdez Requena fue nombrado secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco por Adán Augusto López en 2019, durante su gestión como gobernador. En ese tiempo, López destacó por reducir los índices delictivos en el estado, pasando del octavo lugar en delincuencia a niveles significativamente más bajos, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública. Sin embargo, en 2022, informes de inteligencia militar filtrados por la organización Guacamaya señalaron a Bermúdez como líder de «La Barredora», un grupo criminal dedicado al narcotráfico y el huachicol, identificado como una célula del CJNG.
Entre el 2022 y el 2024, los Estados de Tabasco y Zacatecas -en medio de ellos, Veracruz- se convirtieron en el epicentro de riñas por el control criminal del corredor, hay quienes dicen que, desde zacatecas y con el apoyo de Nahle, Monreal mandaba «La Carga Pesada» a Tabasco a desestabilizar el control de un Adán Augusto que ya había logrado colar a los Yunes al corazón de Morena, pero una jugada estratégica de los zacatecanos, hicieron meter reversa al partido y frenar el embate del senador «hermano de AMLO», m ientras que, lo que sucedía en Zacatecas, era la respuesta al embate del titular de la JuCoPo en el Congreso de la Unión.
El 14 de febrero de 2025, la Fiscalía de Tabasco emitió una orden de aprehensión contra Bermúdez. Ese mismo día, él huyó del país desde Mérida, Yucatán, hacia Panamá, con escalas posteriores en España y Brasil, donde se cree que se encuentra escondido. La Interpol emitió una ficha roja para su captura, intensificando la presión sobre López, quien lo había designado en un puesto clave.
López rompió su silencio en julio de 2025, tras ser instado por la presidenta Claudia Sheinbaum a dar explicaciones. En entrevistas, como la concedida a Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, López afirmó que nunca sospechó de los vínculos de Bermúdez con el crimen organizado.
«Si hubiese sospechado de él, inmediatamente lo hubiésemos separado del cargo»
Aseguró, destacando que trabajaban de manera coordinada en las mesas de seguridad diarias. También compartió en su cuenta de X una gráfica que muestra la reducción de delitos durante su gestión, defendiendo su legado como gobernador.
López ha reiterado que está a disposición de las autoridades, aunque hasta ahora ni la Fiscalía General de la República ni la Fiscalía de Tabasco lo han llamado a declarar. Su defensa se centra en los resultados de su administración y en su desconocimiento de las actividades de Bermúdez, pero esta postura ha generado escepticismo, dado el nivel de confianza que implica nombrar a un secretario de seguridad.
Las inasistencias de Andrés Manuel López Beltrán y Ricardo Monreal Ávila, sólo confirmaron una cosa: la presión del Trump sobre Sheimbaum, acota las posibilidades de seguir dependiendo de su jefe político: López Obrador y si los rumores son ciertos, tiene que salvar «al jefe y a sus hijos»; entonces tendrá, como «en el Padrino», que fundar su propia famiglia y para ello, debe deshacerse del senador y el titular de la jucopo en el Congreso de la Unión, en el inter y para salvar «el pellejo» de los López, tendrá que hacer alianzas, incluso con algunos «indeseables» que están tomando el control en Veracruz y que forman una «corriente alterna» a la de Nahle -Gobernadora morenista a quien se le liga con Monreal Ávila, opositor a Claudia Sheimbaum y lo ha demostrado más de una vez, desde hace mucho tiempo- ¡Pero tienen el poder y casi, el control de la entidad!
Mientras tanto, el caso de Adán ha generado un intenso debate político. La presidenta Sheinbaum, en una conferencia de prensa el 18 de julio de 2025, pidió a López que diera su versión de los hechos, enfatizando que la fiscalía debe investigar sin interferencias. Aunque descartó un costo político inmediato para su gobierno, su llamado a la transparencia refleja la gravedad del asunto.
Morena ha cerrado filas en torno a López. Luisa María Alcalde, presidenta del partido, aseguró que «no hay nadie protegido» y que la investigación debe llegar «hasta donde tope». Sin embargo, el silencio inicial de López y la falta de respuestas claras han sido interpretados por algunos como un intento de encubrimiento. La bancada de Morena en el Senado acusó a la oposición y a ciertos medios de orquestar una campaña de desprestigio contra López, afirmando que no hay investigaciones formales en su contra.
La oposición, por su parte, ha comparado el caso con el de Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad condenado en Estados Unidos por nexos con el narcotráfico. Figuras como Alejandro Moreno (PRI) y Jorge Triana han cuestionado cómo López pudo desconocer las actividades de Bermúdez, sugiriendo una posible responsabilidad política.
En redes sociales, particularmente en X, el caso ha generado una avalancha de críticas. Publicaciones de usuarios como @LuisCardenasMx y @MaguMonero han destacado el silencio de Morena y han calificado el caso como evidencia de un «narcogobierno estatal» durante la gestión de López. Otros, como @neoliberalover, han señalado que el escándalo podría salpicar a figuras cercanas al expresidente Andrés Manuel López Obrador, aumentando la presión sobre Morena.
La pregunta central es si es creíble que López no supiera de las actividades de Bermúdez. Por un lado, su administración logró reducir los índices delictivos, lo que podría respaldar su afirmación de un trabajo coordinado y efectivo. Por otro lado, la cercanía entre un gobernador y su secretario de seguridad implica un nivel de confianza y supervisión que hace difícil aceptar que López no tuviera indicios de las actividades de Bermúdez. Informes de inteligencia militar, como los filtrados por Guacamaya en 2022, ya señalaban a Bermúdez como líder de «La Barredora», lo que plantea dudas sobre la supervisión durante la gestión de López.
El caso también tiene implicaciones más amplias para Morena y el gobierno de Sheinbaum. La percepción de que el partido podría estar protegiendo a López podría erosionar su credibilidad, especialmente en un contexto donde la lucha contra el crimen organizado es una prioridad nacional. Además, el escándalo resalta los desafíos de México para garantizar que los funcionarios de alto nivel sean seleccionados y supervisados adecuadamente.
Este caso no es aislado. México ha enfrentado múltiples escándalos de funcionarios vinculados al crimen organizado, desde el caso de García Luna hasta acusaciones contra otros gobernadores. La fuga de Bermúdez y la falta de claridad en torno a López refuerzan la percepción de impunidad en algunos sectores. Además, el hecho de que Bermúdez haya escapado el mismo día en que se emitió la orden de aprehensión sugiere posibles filtraciones o complicidades dentro del sistema, lo que agrava la desconfianza pública.
El escándalo de Adán Augusto López y Hernán Bermúdez Requena es un recordatorio de los retos que enfrenta México en su lucha contra el crimen organizado y la corrupción. Mientras López insiste en su inocencia, la sociedad mexicana exige respuestas claras y una investigación imparcial. Este caso no solo afecta la carrera de López, sino que pone a prueba la capacidad de Morena para demostrar que no protege a sus miembros ante acusaciones graves. La transparencia y la rendición de cuentas deben ser la prioridad para restaurar la confianza pública.
El escándalo que involucra a Adán Augusto López y Hernán Bermúdez Requena tiene el potencial de transformar el panorama político de Veracruz. Las posibles repercusiones incluyen, además de una erosión de la credibilidad de Morena, tensiones internas en el partido, una ventaja que se agiganta si la oposición sabe capitalizar el momento, una mayor demanda pública de rendición de cuentas, la posibilidad de investigaciones contra «consentidos morenistas» a nivel nacional, un impacto en futuras elecciones y preocupaciones renovadas sobre la seguridad.
Amén del crecimiento de personajes que, políticamente, están generando, desde las dos pasadas elecciones, un control político en Veracruz, que sólo se había visto con algunos personajes del priismo, dejando en clara desventaja a los guindas, pero sobre todo, a Nahle quien, se ha quedado «como el chinito».
La magnitud de estos efectos dependerá de cómo evolucione el caso y de la respuesta de Morena y otros actores políticos en Veracruz. En un estado con un historial reciente de corrupción y violencia, este escándalo podría convertirse en un punto de inflexión que redefina el equilibrio del poder político.
Los ciudadanos tienen el derecho y la responsabilidad de exigir claridad a sus representantes. Es crucial que las autoridades investiguen a fondo el caso de Bermúdez y determinen si hubo omisiones o complicidades por parte de López. Los lectores deben mantenerse informados y presionar por una justicia sin influencias políticas. Solo así se podrá garantizar que casos como este no queden en la impunidad ¡Porque hasta el PRI metió a exgobernadores tricolor a la cárcel! ¿Y Morena?
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Fuentes: El País, PalabrasClaras.mx, El Siglo de Torreón, X @LuisCardenasMx.
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