Historiam cum ira et studio pingendam ese
(La historia debe ser escrita con ira y parcialidad)
Hernán Cortés. «Cartas de Relación».
Un vistazo a la leyenda de: La mulata de Córdoba
a través de:
https://www.youtube.com/yoacusomx
Carlos Morales Tapia | México | Rebelión | Hace algunos años, no muchos, el gobierno del Estado de Veracruz, me otorgó una beca para realizar un trabajo historiográfico sobre Córdoba, mi ciudad, sin embargo, a la hora de los resultados, sólo había una larga lista de personajes, fechas, algunos aspectos biográficos y varias entrevistas a cordobeses destacados a nivel internacional; al dejar la ciudad entre 1992 y 1993, el origen del trabajo, por alguna razón, se fue conmigo; años después, poco más de veinte, para ser precisos, el trabajo ha tomado otra forma.
Han sido largas horas en bibliotecas como la del Instituto Mora, del Museo de Antropología con increíbles tomos traducidos de los archivos virreinales, especialmente del ramo inquisición, donde encontré una guía que, más tarde, me llevara a lo que fue el Palacio Negro de Lecumberri hoy, Archivo General de la Nación; ahí encontré ciertos documentos que desentrañan una hermosa leyenda.
La ciudad de Córdoba, a poco más de 400 años de haber sido fundada como villa, su historia está matizada de leyenda. Al comenzar su crecimiento agrícola, Córdoba comenzó a florecer como centro esclavista. Las leyes de Indias, por entonces ya agrupadas en un solo volumen, daban a los esclavos negros mucha protección, ante sus poseedores, a diferencia de los esclavistas portugueses, ingleses y holandeses, quienes tejieron la negra historia del esclavismo, sobre la espalda de los africanos traídos al «Nuevo Mundo».
Ya desde 1517, el Padre Las Casas, tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas y propuso al emperador Carlos V, la importación de negros, para que fueran ellos los que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas, a esta variación de un filántropo debemos infinitos hechos, pero para nuestro fin, sólo relataré uno, por haber sucedido en mi tierra, estar registrado en los archivos de la inquisición y haberse convertido, con el tiempo, en una hermosa leyenda:
“y muchas cosas que no se debían olvidar, se olvidaron…”
Córdoba, es una de las principales ciudades del Estado de Veracruz, está ubicada en la parte sur de la región montañosa del mismo, enclavada en la cordillera de la Sierra Madre Oriental, famosa por su café, la producción de la caña de azúcar y sus derivados, los excelentes rones Potrero y Batey, así como por sus tardes algunas veces envueltas en neblina, además de su gente, alegre y hospitalaria.
Durante el Virreinato de la Nueva España sucedieron dos importantes hechos, uno de ellos, la creación en 1617, del poblado de Totutla, la nueva y posteriormente, la fundación, en 1618, de la población de San Lorenzo de los Negros, hoy Yanga; la segunda población es la que interesa porque, durante muchos años fue manzana de la discordia para los huatusqueños que veían en el asentamiento prehispánico denominado Lomas de Huilanco o Huilotlan, un paraje propicio para la agricultura, por ser una planicie perfecta para ello, pero al otorgar el virrey la autorización para la fundación de otros poblados, los futuros patrones de la villa se enfurecieron a tal grado, de casi acabar con San Lorenzo.















Deja un comentario