Clan veracruzano toma el control de la ASF

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Con la bendición del «herrerismo» y un consenso sospechosamente unánime, Aureliano Hernández Palacios Cardel llega a la Auditoría Superior de la Federación. ¿Vigilancia real o blindaje transexenal?

CIUDAD DE MÉXICO / XALAPA. – En un movimiento que redefine el mapa del poder fiscalizador en México, la Cámara de Diputados ha entregado las llaves de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a un hombre de la absoluta confianza del sistema veracruzano: Aureliano Hernández Palacios Cardel. Su mandato, que se extenderá de 2026 a 2034, nace bajo la sombra de un acuerdo político que huele más a pacto de impunidad que a mérito técnico.

No se puede entender la llegada de Hernández Palacios sin mirar quién movió los hilos en la Comisión de Vigilancia de la ASF: Javier Herrera Borunda, hijo del exgobernador Fidel Herrera Beltrán.

Bajo la batuta del heredero del «fidelismo», la comisión logró lo que pocos consiguen en un México polarizado por la 4T: una unanimidad de 37 votos para validar una terna que parecía diseñada a medida. La velocidad del proceso fue quirúrgica: por la mañana se aprobó la terna; por la tarde, con un aplastante respaldo de 472 votos en el pleno, Aureliano ya estaba rindiendo protesta.

¿Quién es Aureliano Hernández Palacios Cardel?

Aunque en el recinto legislativo se llenaron la boca hablando de «honorabilidad» y «trayectoria profesional», en los pasillos del poder veracruzano se le conoce por su capacidad para navegar en las aguas profundas del sistema.

Sustituye a David Colmenares Páramo, quien dejó una ASF sumida en críticas por la opacidad y la suavización de auditorías clave.

Se le presenta como un técnico impecable, pero su ascenso está intrínsecamente ligado a la estructura que hoy encabeza Herrera Borunda, del PVEM y, hasta donde se dice, estrechamente ligado a Rocío Nahle.

El periodo 2026-2034 no es una cifra cualquiera. Aureliano Hernández Palacios tendrá en sus manos la revisión de las cuentas públicas de dos administraciones federales y el cierre de la actual.

YO ACUSO:

Al Congreso de la Unión: Por simular un proceso de selección basado en la «honorabilidad» cuando en realidad se trata de un reparto de cuotas donde el PVEM y el «herrerismo» veracruzano han salido ganando la joya de la corona.

A la Comisión de Vigilancia: Por entregar el órgano que debe auditar el dinero de todos los mexicanos a un grupo político con intereses específicos en el estado de Veracruz.

A las Instituciones: Por permitir que la fiscalización superior se convierta en una moneda de cambio legislativa.

¿Podrá un auditor que llega impulsado por el hijo de Fidel Herrera actuar con independencia frente a las irregularidades del pasado y del presente? La historia nos dice que no. En Veracruz sabemos bien que cuando la política pone al auditor, la justicia se queda ciega.

Hernández Palacios Cardel llega a la ASF con el voto de casi todos los partidos, lo que en México suele significar que todos se sienten seguros con él. Y si los políticos se sienten seguros, los ciudadanos deberíamos empezar a preocuparnos.

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