Con todo respeto para Luis Rodríguez Zavala, a quien no tengo el gusto de conocer, pero afirma que Veracruz no es como el Chicago de los 20’s y tiene razón… es peor.
Tengo una muñeca que regala besos
Fito Páez
Si la angustia no tuviera tantos meses
si pudiera huir de esta ciudad
si el milagro de los panes y los peces
consiguiera darnos de cenar
Sabina
Los niños muertos tenían un lugar especia, llamado Chichihuacuauhco, donde se encontraba un árbol de cuyas ramas goteaba leche, para que se alimentaran. Los niños que llegaban aquí volverían a la tierra cuando se destruyese la raza que la habitaba.
¡Muerte puta!
Muerte accidental
¡Muerte en cumplimiento del deber!
Muerte desdichada
Oliverio Girondo
Excepto las de la imaginación
había perdido todas las batallas
un domingo sin fútbol nos contó
vencido, que tiraba la toalla
nadie le creyó
Sabina y Páez
Mandar el mundo a la mierda no es un trabajo fácil, mucho menos, una tarea sencilla; darle la espalda a la adversidad y enfrentar al toro por los cuernos, tampoco resulta sencillo si se viene de un país en donde, el que sueña, no tiene más aspiraciones que formar parte del inmenso rebaño que bala al unísono cada vez que tañe el cencerro de la mansedumbre.
Hace no muchos años, mi ideal era simple, convertirme en un émulo de Charles Bukovsky, para muchos, un grande de la literatura “contemporánea”, para los más, un borrachito ingenioso que logró hacer de la literatura un modo de vida, del que pudo vivir y bien; el fin último que perseguía, por lo tanto, era el morir de alcohólico en cualquier banqueta de cualquier ciudad de éste país que he recorrido casi por completo.
Más los planes que se tienen contemplados para mí, no incluían –para infortunio de muchos- dicha satisfacción personal, alguien, quien quiera que sea y como quiera que se llame, tiene algo mejor preparado para mí, lo supe porque, hace no muchos años, un año de hospitalización causada por el acendrado alcoholismo que padecía, no me mandó a la tumba por cirrosis, sino que estuvo a punto de hacerlo de una rara enfermedad que los médicos calificaron de terminal y no me daban más de un par de meses de vida.
Contrario al diagnóstico médico, aquí estoy, años después, redactando estos apuntes para sorpresa de amigos y enemigos –los enemigos que tengo (excepto uno) son gratuitos y me tienen sin el más mínimo cuidado- recordando que, mi ideal de morir como un borrachito ingenioso no lo cumpliré pues, he dejado el alcohol de motuo propio y ya va pa’ tres años (ojo, no es queja, pero muchos que se dicen grandes borrachos hoy, en aquella época no me duraban dos cuadras, otros, tuvieron la suerte de encontrarme 2 que 3 y me vieron hasta cantando Guadalajara).
Otro de mis vicios, el tabaco, me acompaño al igual que el alcohol durante 27 años de mi existencia… y sigo aquí, sentado en el quicio de la puerta de mi casa, viendo cómo pasan los cadáveres de mis admiradores, a pesar de que, de alguna manera, hay quienes se obstinan en verme acabado (que recen para que les dé el gusto, a ver si me lo permiten) y por supuesto, mis familiares, se siguen empeñando en “conseguirme un trabajo decente”.
Afirma y sostiene una voz popular que, a perro viejo no se le pueden enseñar trucos nuevos, otra sostiene que, el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra; Una de las películas que me ha causado una verdadera conmoción vivencial en mi fue la que dirigiera Eliseo Subiela en el 92, año que dejé Córdoba para emigrar en un autoexilio al De eFe y que lleva por título: “El lado oscuro del Corazón”.
No se molesten los que no comprendan aún por donde voy, no tienen la culpa de no haber tenido la suerte de tener un buen libro en las manos, es más, no tienen la culpa de haber ido a la escuela porque los mandaron, la diferencia entre ustedes y yo radica en que, hasta las cicatrices que tengo, las tengo por gusto.
Subiela marcó un hito al realizar esa película, una metáfora visual que no he visto igual en muchos años, caso curioso, ha sido el mismo Subiela (director argentino de varios filmes multipremiados internacionalmente) quien me recibiera nuevamente en mi estado natal, el año 2000, con la segunda parte del filme. ¿Qué tiene de extraordinario?: Nada, sólo que la poesía (la poesía, no mamadas) son imágenes e íconos que se persiguen en un rosario que nos hace sentir muy bien cuando la leemos.
Un ejemplo sencillo y recurrente de las imágenes en la poesía, sobre todo en política lo constituye Díaz Mirón:
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan
mi plumaje es de esos
Mejor aún, el del machismo mexicano per se, también escrito por el bardo veracruzano:
Yo, como león para el combate
Tú, como la paloma para el nido
del más profundo dolor:
Lloro por más que la razón me diga que una tumba
no es roto altar ni trono demolido
sino prisión desierta
o del orgullo sin importar que éste sea pecador:
¿Humillarme?
Ni ante aquel que enciende y apaga el día
si fuera ángel sería
el soberbio ángel Luzbel
Subiela utiliza poemas de los mejores escritores argentinos, entrerrianos y uruguayos (montevideanos, para ser más precisos) en sus películas y consigue proyectar las imágenes que los poetas plasmaron en sus textos, a través de Oliverio –y aquí comienza la paradoja- que se niega rotundamente a trabajar porque: ¡Soy poeta! Y en un diálogo con la muerte, esta le contesta: ¿Y dónde has visto en el periódico que diga: se solicita poeta, buena remuneración?
En la segunda parte, el diálogo continúa, ahora con el tiempo, su más acérrimo perseguidor, pero a la vez, el más consecuente con él, pero las respuestas del tiempo sólo son: cuando y donde.
Podría engañarte
si se me diera mentir
el caso es que
no puedo enamorarme de ti
De nadie es el camino
que no mira hacia atrás
donde se desangran
las estatuas de sal
Los textos anteriores son de Sabina, sus seguidores los reconocerán con facilidad y verán que son el mejor cover de una famosísima canción de los 60’s, Rocanrolito bluseado, por cierto de un grupo famosísimo que tiene que ver con las piedras, pero volvamos a la poesía dejando en Stand By a The Rolling Stones.
Continuando con Subiela que hace un manejo de las imágenes poéticas con las escenas que sólo se pueden apreciar en esas películas o en “Hombre mirando al sudoeste” o al leer a Jaime Sabines:
Dios es un buen tipo
Que Dios bendiga a Dios
Villaurrutia:
Anda, putilla del rubor helado
anda, vámonos pa’l diablo
Paz:
Un sauce de cristal
Un chopo de agua
Un árbol bien plantado más danzante
O escuchando algún discurso interesante de Fidel Herrera, como el de su tercer informe:
En Veracruz, el que no es poeta, es hijo de… poeta
Como lo dejó abierto a la interpretación, a nosotros nos agrada interpretarlo así, quien sabe a Vázquez Cuevas si le agrada la poesía, contrario a Subiela que ha sabido hacer del infortunio un éxito y de la actuación un verdadero arte, provoca divisiones con sus palabras, cundo debería buscar uniones o, en el peor de los casos, consensos, buscando posiciones para él y los suyos, en caso de no tener siquiera un reintegro.
Pero por lo visto, junto con su grupo o camarilla, se han empeñado en luchar contra el gobierno del estado, levantando una campaña mediática nacional –quien sabe aún dirigida desde donde, pero con bases sólidas, no lo podemos negar- “en contra del destapado”, mientras que el aludido pacta con la federación que, obviamente, hace a un lado al panismo veracruzano, si no, la historia me absolverá, así es la poesía, un mundo de imágenes y de interpretaciones que no cualquiera puede comprender.
Más fácil es para un camello pasar por el ojo de una aguja.
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