Este caso que ya ha traspasado las fronteras estatales e incluso las nacionales, nuevamente, pone en entredicho la cuestionable procuración de justicia jarocha, ya que de no haber sido por el DIF de Boca del Río, los chiquitines de la Casa Hogar Manuel Pío López, a pesar de las denuncias presentadas ante la PGJE, hoy día, seguramente, seguirían siendo el instrumento para desahogar las viles y bajas pasiones del “padre Chucho”, quién ayudado por la falsa “madre Martha”, destrozó la vida e inocencia de al menos 4 pequeñines que no rebasan siquiera los 11 años.
Estas inocentes alimitas que fueron brutalmente obligadas a cumplir los caprichos carnales de un anciano que se escudaba bajo su sotana y que fueron rescatadas por el DIF municipal de Boca del Río para ser depositadas en el Albergue de Santa Anna, no sólo han tenido que aguantar los ultrajes de los que fueron objeto por parte del padrecito y la pseudo monja que por una módica cantidad de dinero, llevaba a los menores hasta la casa del pecado, es decir, la casa de José de Jesús Sandoval González, mejor conocido como el “padre Chucho”, sino que además, la semana pasada, estuvieron a punto de ser nuevamente violadas, al menos constitucionalmente hablando, ya que pasándose por el arco del triunfo los derechos de los menores y los tratados internacionales, cumpliendo órdenes superiores, la Agente Primera del Ministerio Público Especializado en Delitos contra la Familia, Alejandra Flores Sosa, escoltada por malencarados ministeriales, irrumpió intempestivamente y a deshoras, en el albergue para intentar llevarse a los menores bajo el pretexto de llevarlos a declarar, sin que siquiera existiera la orden de presentación correspondiente.
La violación jurídica en contra de estos menores, no pudo llevarse a cabo, debido a la oportuna intervención tanto del ayuntamiento boqueño, como del DIF municipal, cuyos titulares, Miguél Angel Yunez Marquez, y Patricia Lobeira, conocedores de la Ley y de los más elementales derechos de los niños, con gran aplomo, lograron impedir.
Hoy el padre esta preso aunque no como debería y por algún tiempo no podrá dejar su nuevo hogar, ya que este domingo, le fue dictado el auto de formal prisión y, hasta dónde se sabe, no logrará el beneficio de la libertad bajo caución.
No así su cómplice, la dichosa “madre Martha” quién gracias a la lentitud de la PGJE, hoy se encuentra profuga y no tiene ni para cuándo ser detenida, ya que gracias a una exitosa investigación periodística, se logró saber que la monjita usurpaba el nombre de la maestra María Guadalupe Zaragoza Barajas, fallecida por causas naturales desde marzo del 2000.
En este asunto existen varias interrogantes, la primera de ellas, sin duda alguna, sería la de sí la PGJE, a cargo de Salvador Mikel Rivera, hubiera actuado con la misma lentitud si el delito se hubiera cometido en alguno de los municipios gobernados por la dichosa Fidelidad y no en un municipio gobernado por el PAN.
La segunda pregunta, sería: ¿Sí Miguel Ángel Yunez Márquez no gobernara ese ayuntamiento, ni hubiera defendido los derechos de los menores, entonces, al padre Chucho se le seguiría un proceso por pederastia y no por un simple abuso erótico sexual?
¿La “madre Martha” estaría hoy tras las rejas y no en graciosa huida?
¿Se hubiera defendido y protegido a los menores para hacer efectivo eso de que “En Veracruz los niños no se tocan?
Estas y muchas otras interrogantes, al menos de momento, quedarán en el aire, no así, la pobre actuación que, en este caso, tuvo la PGJE. Ni hablar, por lo visto en estas tierras, la justicia se continuará torciendo conforme a los intereses de unos cuantos, así se lleven entre las patas los derechos de los más vulnerables, quienes en este caso, son esos pequeñines violados que, jurídicamente, merecen algo más que un simple abuso erótico sexual, cuando fueron víctimas de PEDERASTIA, delito cuya pena corporal es por mucho superior al de abuso erótico sexual.
PS: Bien dicen que la ocasión hace al ladrón, sin embargo, cuando la ocasión es propicia, lo menos que se espera del ladrón, es que éste, al menos tenga dos dedos de frente como para no dejar huellas de su intromisión. ¿O no Edgar?
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