No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas.
(De Quincey, 1857).
En la lucha del Bien contra el Mal, siempre es el pueblo quien pone los muertos.
Los terroristas han matado a trabajadores de cincuenta países, en Nueva York y en Washington, en nombre del Bien contra el Mal. Y en nombre del Bien contra el Mal, el presidente Bush jura venganza: “Vamos a eliminar el Mal de este mundo”, anuncia.
¿Eliminar el Mal? ¿Qué sería del Bien sin el Mal? No sólo los fanáticos religiosos necesitan enemigos para justificar su locura. También necesitan enemigos, para justificar su existencia, la industria de armamentos y el gigantesco aparato militar de los Estados Unidos. Buenos y malos, malos y buenos: los actores cambian de máscaras, los héroes pasan a ser monstruos y los monstruos héroes, según exigen los que escriben el drama.
El teatro del Bien y del Mal
Eduardo Galeano
Dirigida por Tomás Gutiérrez Aléa y Juan Carlos Tabío, actuada magistralmente por Jorge Perugorría (Doña Bárbara 1998, Lista de espera 2000) y Vladimir Cruz (Lista de espera 2000, Viva Zapara 2002), Fresa y Chocolate trata un tema tabú en Cuba: La homosexualidad.
En uno de los diálogos, David (Vladimir Cruz) defiende a Diego (Perugorría) del ataque homofóbico verbal -porque es un problema político y moral- que le propina Miguel (Francisco Gatorno), aduciendo que Diego es más revolucionario que Miguel y le interpela poniendo en tela de juicio el porqué un homosexual no puede ser revolucionario a lo que Miguel contesta: “¡Porque la revolución no entra por el culo!”
Mi admirado Fidel Castro, líder moral de cuba desde hace más de 50 años tiene un grave defecto, es homofóbico y esa homofobia es perfectamente retratada en Fresa y chocolate, una cinta llena de ironía y de nostalgias de una Habana que ya no volverá a ser igual; edificios coloniales derrumbándose por el exceso de abandono, clandestinidad como secreto a voces, tráfico de productos extranjeros y un acentuado circular de dólares entre los cubanos que son revolucionarios, pero quieren vivir bien.
La Revolución, esa idea que germinó en México y fue adoptada años después por el mundo entero, revolución mexicana, guerra intestina que tuvo un noble origen pero que, gracias a la búsqueda frenética de riquezas y del deslumbrante efecto del verde –como mariguana- dólar gringo, vino al traste con los más nobles ideales por los que lucharan Villa y el homosexual de Zapata, ha generado mucho más que héroes para nuestro país, ha hecho que la historia de América Latina se refleje en Cuba y ¿por qué no? También en Veracruz.
México, -cuna de la revolución y abrevadero de Castro para ello en Cuba, el homofóbico Castro que fuera apoyado en su huída en el Granma hacia la Sierra Maestra por Fernando Gutiérrez Barrios y que mostró durante más de 50 años un odio despiadado contra los intelectuales de la isla, por el simple hecho de ser invertidos- no sólo no padece homofobia sino que, incluso, los celebra, los festeja y también les da puestos clave en los tres niveles de gobierno.
En Veracruz, legisladores locales, federales, senadores y gobernadores, así como público en general saben que, Chacaltianguis es cuna por antonomasia de muchos de ellos; directores de cine mexicano hacen verdaderas joyas cinematográficas con el tema Vg.: “El lugar sin límites” de Arturo Ripstein, nuestros mejores valores, los valores universales veracruzanos son homosexuales –Carballido además, se sentía orgulloso de ello y lo celebramos-
Pero Fidel (Castro) no los tolera, lo mejor de la literatura, la música, la plástica, incluso las ciencias y la verdadera política, fueron expulsados de la isla por padecer “esa rara enfermedad”; hasta que llegó Obama (el primer presidente negro de USA) al poder, hasta que Fidel (Castro) dejó el trono a su hermano, desde que, a 90 millas de la Habana, la cárcel de Guantánamo está dejando de operar, gracias al negro (Obama, claro).
Y gracias al negro –Obama- “(se) esté exhortando a una nueva Cruzada, Alá es inocente de los crímenes que se cometen en su nombre. Al fin y al cabo, Dios no ordenó el holocausto nazi contra los fieles de Jehová y no fue Jehová quien dictó la matanza de Sabra y Chatila ni quien mandó expulsar a los palestinos de su tierra. ¿Acaso Jehová, Alá y Dios a secas no son tres nombres de una misma divinidad?”(1)
A fin de cuentas, gracias a Dios a secas, el negro –el gringo- está implementando mecanismos para emplear legalmente a los mexicanos y el otro negro –el jarocho-, está implementando políticas para alentar la economía veracruzana y reducir la emigración y colocar a la entidad en último lugar como expulsor de mano de obra hacia USA, gracias a que, uno de los fieles seguidores de Cristo-Jesús (otro de los apodos de la divinidad) está propiciando el despido de 340 mil mexicanos de sus trabajos, gracias a la depresión –aun no oficial- en que tiene sumido a México.
Fresa y chocolate (revisited) nos da una visión de un futuro que, de una u otra forma, intuían y anhelaban los verderos hombres y mujeres revolucionarios de Cuba: la apertura yanky hacia la isla, el retiro voluntario de Castro –no me iré hasta que la revolución deje de estar amenazada- y el inicio de una economía propicia para el desarrollo de los ciudadanos de esa parte de las antillas.
Lo que no esperaban los cubanos, los yankys y los mexicanos, es que esa apertura se diera (se dé, se esté dando), precisamente en un momento en el que, los judíos mantienen al mundo al borde de un holocausto económico, matan a palestinos quienes, entrenados por la CIA, ahora le reclaman a “América” el haberlos abandonado; y México –su presidente de la república, que no es lo mismo- se coloca en posición supina y devalúa nuestra moneda, para ayudar a la economía yanky que se colapsa por el peso semita –y el de los millones de gringos que compraron de a fiado y no pagan- y les obsequia la idea que hundio a mi país (el país, nuestro país: México), el de la cuna de la revolución (hablo del ROBAPROA, perdón, quise decir FOBAPROA) en la miseria.
“Antes de ensayar un examen de los precitados trabajos, urge repetir que Nils Runeberg, miembro de la Unión Evangélica Nacional, era hondamente religioso. En un cenáculo de París o aun en Buenos Aires, un literato podría muy bien redescubir las tesis de Runeberg; esas tesis, propuestas en un cenáculo, serían ligeros ejercicios inútiles de la negligencia o de la blasfemia. Para Runeberg, fueron la clave que descifra un misterio central de la teología; fueron materia de meditación y análisis, de controversia histórica y filológica, de soberbia, de júbilo y de terror. Justificaron y desbarataron su vida. Quienes recorran este artículo, deben asimismo considerar que no registra sino las conclusiones de Runeberg, no su dialéctica y sus pruebas. Alguien observará que la conclusión precedió sin duda a las “pruebas”. ¿Quién se resigna a buscar pruebas de algo no creído por él o cuya prédica no le importa?”(2)
En medio de todo este caos, en Veracruz, un estado violento gracias a la ineficacia de la autoridades en materia de seguridad pública –y en plena época electoral, situación que ocasionará un voto verdaderamente razonado- los proyectos llegan para alivianar la carga de los trabajadores jarochos, acelerar la economía de un estado que se basta para pagar la deuda externa y dar vuelto y además, evitar muchos de los 340 mil despidos y que, gracias a la capacidad de gentes bien pensantes, se da en un momento decisivo para la entidad y el futuro del país.
Pero no basta, no es suficiente, aun queda el 80 por ciento de la población jarocha que tiene que sufrir las consecuencias de la usura, el despojo, las amenazas y la ineficacia de senadores como el cordobés Juan Bueno Torio (“e$ que la$ empre$a$ no$ pre$ionan mucho”) para evitar que los deudores paguen lo justo y sigan sangrando, económicamente, por los altos intereses de los empréstitos obtenidos.
Queda en manos de los futuros senadores de la República colocar en el Congreso de la Unión la voz de ese 80 por ciento de veracruzanos y respaldarlos, es por los que ganen las elecciones, por los que aspiren a más, por los que buscan el triunfo en el 2012, porque ya es hora y porque lo pueden hacer y bien, los veracruzanos los llevarán al triunfo, correspóndanles no lucrando con el dolor humano, los futuros legisladores saben que no están solos y la usura requiere de leyes, total, los disparos de los usureros son de menor calibre que el de los narcotraficantes (si me equivoco corríjanme)
Herrera Beltrán cuando fue senador firmó un convenio internacional sobre el particular, sabe bien de lo que hablo, pero eso no es todo, también sabe de las iniciativas en esa materia y que no dejan llegar a la tribuna de esta LXI Legislatura veracruzana –tal vez porque no fue propuesta priista- y que, de aprobarse, dejaría a quien busque la gubernatura en el 2010 y la presidencia en el 2012, en una posición que envidiaría, el mismísimo encapuchado bendecido por el dedo del señor.
1.- Galeano Op. Cit.
2.- BORGES, Jorge Luis. “Tres versiones de judas”. El Aleph.
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