*SIN EMBARGO / RICARDO RAVELO: “VERACRUZ, LOS NEGOCIOS DE ROCIO NAHLE… El ambiente político se polariza en Veracruz: Rocío Nahle, la candidata por la coalición “sigamos haciendo historia”, arrancó campaña en medio de escándalos. Corrupción, tráfico de influencia, negocios multimillonarios al amparo de la Secretaría de Energía y del proyecto emblemático del gobierno de la Cuarta Transformación: La Refinería de Dos Bocas, la cual tuvo un costo final de 15 mil millones de dólares y no produce lo que se ofreció. Se dijo que con esa refinería, el país abatiría las importaciones de combustibles; que México sería autosuficiente en la producción de gasolinas, entre otras promesas vanas, que siguen sin cumplirse. Todo este cúmulo de mentiras o verdades a medias –además de la presunta corrupción –es lo que arrastra Rocío Nahle en su arranque de campaña por la gubernatura de Veracruz. La zacatecana está tan perturbada por los cuestionamientos en su contra que ignora cuantos municipios tiene el estado de Veracruz. En un evento de campaña trastabilló al referirse al número de municipios que va a recorrer: “Nos vamos a seguir viendo porque nos vamos a seguir encontrando, este es el municipio ochenta y me faltan por recorrer ciento veinte o ciento veintidós municipios… Cualquier político veracruzano que ha recorrido el estado sabe cuántos municipios hay en Veracruz y también sus respectivos distritos. Rocío Nahle dio sus primeros pasos hacia la gubernatura el pasado 31 de marzo; arribó al café de La Parroquia del boulevard Adolfo Ruiz Cortines, ahí donde está el famoso café conocido como La Parroquia de los doscientos años, y fue recibida con abucheos. Decenas de mujeres y hombres gritaban al unísono. Fuera, fuera, fuera, fuera, fuera…que se regrese a Zacatecas, fuera, fuera, fuera… El rechazo evidente a una mujer cuyo único mérito es haberse colgado del presidente Andrés Manuel López Obrador; que no tiene un proyecto para Veracruz y que en muchas ocasiones ha demostrado su falta de cultura y graves problemas para argumentar ideas. Pero más allá de eso está la presunta corrupción que envuelve a Nahle. Las propiedades que ha adquirido son parte del cuestionamiento público, sobre todo, porque la llamada Cuarta Transformación ha ondeado la bandera de la austeridad y Nahle ha actuado en la opulencia. Según información pública, adquirió dos residencias en el fastuoso fraccionamiento “El Dorado”, en el municipio de Boca del Río, cuyo costo se estima en unos cincuenta millones cada una. En este lugar viven los hombres más acaudalados del estado. Las residencias tienen embarcaderos y ahí están atracados los yates lujosos que utilizan para ir de compras a las plazas más cercanas. Todo lo hacen por agua, el paraíso a sus pies. La pregunta se impone: DE DÓNDE OBTUVO TANTO DINERO ROCÍO NAHLE PARA ADQUIRIR ESAS PROPIEDADES? No hay explicación de su parte. Y debido a que no ha dado la cara al respecto, pues las versiones corren por todas partes. Pero buena parte de su fortuna proviene de los contratos que otorgó a decenas de empresarios que participaron en la construcción de la refinería de Dos Bocas. Detrás de Rocío Nahle hay varios personajes que han hecho jugosos negocios con la refinería y con otros giros no menos cuantiosos. Además de su esposo –José Luis Peña Peña, presunto operador de contratos en la refinería de dos bocas, comprador de ganado de dudosa procedencia –también aparece Juan Carlos Fong Cortés, amigo de Nahle, de quien se asegura que ya prepara, entre otros proyectos, una empresa distribuidora de frutas que estaría operando en el puerto de Coatzacoalcos, al sur de Veracruz. Por esa razón también corre y muy fuerte la versión de que Peña Peña, el marido de Rocío Nahle, tendría una importante posición de mando en el área agropecuaria del estado si su esposa gana la gubernatura. En pocas palabras, ya hay negocios en puerta, aunque los veracruzanos todavía no conozcan la propuesta gubernamental de Nahle. Fong Cortés, según su historia, se fue hasta las nubes cuando su empresa –Construcciones y Reparaciones del Sur –se sumó al Grupo Huerta Madre y ambas participaron directamente en la construcción de refinería de Dos Bocas con multimillonarios contratos de obra otorgados desde la Secretaría de Energía, donde se manejaba el presupuesto millonario para la refinería ubicada en Tabasco que, por cierto, sigue sin producir la gasolina que el gobierno ofreció cuando se dio a conocer el proyecto. Se afirma que esta empresa habría ganado poco más de cinco mil millones de pesos con Dos Bocas. Ahora el grupo se apresta a ser los nuevos dueños de Veracruz, pero no está fácil para Rocio Nahle. En nada le ayuda el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, quien es uno de los mandatarios más cuestionados no sólo por su ineficacia para gobernar sino por haber sumido al estado en una severa crisis de seguridad pública: muertes, desapariciones, tráfico de drogas y enfrentamiento entre grupos criminales ha sido la tónica de su sexenio. García Jiménez ganó la gubernatura en 2018 no por sus ideas y menos por que haya encantado a los veracruzanos con algún proyecto. Se movía en un carrito destartalado y sin dinero. Y cuando preguntaba: ¿Qué hago? la respuesta de López Obrador era: Tú permanece tranquilo, no hagas pendejadas. Y así se trepó a la ola que lo llevó a la gubernatura. Pero sus números no son nada aceptables. Bajo su gobierno, el crimen organizado no sólo domina territorios. También mata, desaparece, trafica con migrantes y cobra derecho de piso con absoluta impunidad. En muchos municipios de Veracruz –como en casi todo el país –el crimen organizado ya es gobierno y, desde las más altas esferas del poder, tiene aliados y redes que les brindan protección. No es exagerado decir que en esa entidad, como ocurre en Jalisco y Tamaulipas, el gobierno estatal opera como una empresa criminal. Y es que en el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez las actividades ilícitas –trasiego de drogas, trata de migrantes centroamericanos, extorsiones, cobro de piso, secuestro, robo de contenedores portuarios y de ferrocarriles, así como la circulación de alcohol y mujeres en los veinte penales del estado –es dominado en un 75 por ciento por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Otra parte del negocio la explota el cártel de Sinaloa, afincado en esa entidad desde el 2018, tras el triunfo electoral de MORENA. La cabeza visible de esta organización criminal, de acuerdo con informes de la DEA, es José Roberto Sánchez Cortés, “El 80”, un exfiscal regional del sur de Veracruz que fue impulsado durante el gobierno de Javier Duarte. Otro de los negocios jugosos que volvió millonario a Erick Cisneros fue el cobro a migrantes centroamericanos que cruzaban por Veracruz. En este enjuague también participaban elementos de la policía estatal, efectivos de la Guardia Nacional y personal del Instituto Nacional de Migración”. (FUENTE: SIN EMBARGO, RICARDO RAVELO, 04/ABRIL/2024).

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