Negros manejos en el ISSSTE
¿Quién manda realmente en las estancias del ISSSTE Veracruz?

Ollin, Vargas, Jiménez y compañía: el circo de las guarderías que “nunca se cierran”… hasta que se cierran

Carlos Morales Tapia | Mientras en Xalapa los padres toman la Delegación del ISSSTE porque les quieren cambiar “Años Mágicos” por “Chiquitines” con olor a adjudicación directa y cero transparencia, en Orizaba ocurre casi lo mismo con la estancia “Benjamín Bloom”.
Coincidencia, ¿verdad? O tal vez no. Tal vez es el mismo modus operandi con los mismos personajes de siempre.
Resulta que el 31 de julio venció el contrato de la estancia infantil Benjamín Bloom en Orizaba. Noventa niños y más de setenta derechohabientes al borde del desamparo.
Los padres y trabajadores salieron a la calle, bloquearon y, de paso, soltaron un detalle jugoso:
acusan a la subdelegada de Prestaciones, Ollin Chávez Hernández, y al jefe del Departamento de Acción Social y Estancias Infantiles, David Francisco Hernández Molina (¿o Daniel Francisco? Los nombres se confunden cuando la opacidad es la norma), de haber intentado cobrarles mil pesos por niño para “arreglar” el asunto.
Claro que el ISSSTE salió después a decir que “no habrá suspensión del servicio” ¡Qué generosos! Primero generan el caos, después se erigen en salvadores. El clasiquísimo problema-reacción-solución de manual.
Y mientras tanto, en Xalapa, la misma película: padres tomando la Delegación porque les cambian la estancia sin aviso formal, con una lonita y promesas de “licitación transparente” que nadie ve publicada en Compras MX. ¿Quién firma, quién autoriza, quién se beneficia? Silencio institucional.
Pero no nos quedemos solo con las estancias. Miremos el equipo completo que presume “transformación” y “trato digno”:
Daniel Vargas Santés, subdelegado médico. El mismo que en octubre de 2025 enfrentó una denuncia formal por presunto acoso sexual, hostigamiento y discriminación por parte de la trabajadora Karem Abad González.
El mismo que, según versiones, ya había sido “regañado” públicamente por el director general Martí Batres. ¿Y sigue en el cargo?
Pues sí. En el ISSSTE Veracruz la impunidad también es prestación.
Ollin Chávez Hernández, subdelegada de Prestaciones. Aparece en las fotos oficiales sonriendo en mesas de “seguimiento a sentencias judiciales” y “transparencia”.
Pero cuando los padres de Orizaba la señalan por cobros indebidos y piden su salida, de pronto la transparencia se vuelve selectiva.
Tomás Alberto Jiménez Zárate (o Tomás Jiménez Zárate), subdelegado de Administración. El hombre de las obras de mantenimiento, las pinturas y los “trabajos preventivos”.
El que se ocupa de que el edificio se vea bonito mientras adentro se desmoronan los servicios esenciales para las familias trabajadoras. Y el cuarto en discordia, David Francisco Hernández Molina, el de las estancias infantiles. El que, según los padres de Orizaba, andaba de intermediario de los mil pesitos. Curioso cómo siempre aparece el mismo eslabón cuando se trata de guarderías.
Preguntas que nadie en la Delegación quiere responder:
¿Cuántas estancias infantiles del ISSSTE en Veracruz están operando con contratos vencidos, prórrogas improvisadas o adjudicaciones directas?
¿Por qué en Xalapa y Orizaba se repite el mismo patrón de opacidad y presión a los padres?
¿Qué papel exacto juegan Ollin Chávez y Hernández Molina en la reasignación de estos servicios?
¿Hasta cuándo Daniel Vargas Santés seguirá como subdelegado médico después de la denuncia de acoso?
¿Tomás Jiménez Zárate solo se ocupa de pintar paredes o también firma papeles relacionados con prestadores de servicios?
Porque al final del día, mientras estos señores se toman la foto del “nuevo ISSSTE”, los niños de las estancias y sus padres trabajadores son los que pagan el precio de la improvisación, la opacidad y, por qué no decirlo, de posibles negocios redondos.
El miércoles 29 de julio, David Francisco Hernández Molina visitó Orizaba y, pese a las denuncias y quejas ciudadanas por el cobro mensual de mil pesos por niño, la subdelegada Ollin Chávez Hernández no hizo nada al respecto y el jueves 30 de julio, padres de familia y dueños de la estancia, comparecieron ante el departamento de Acción Social, para presentar la documentación de licitación.
¡Sin embargo! Gente del propio departamento de Acción Social, los hicieron dar vueltas para no recibir los documentos, ya que, esta estancia, previamente, no se prestó a la extorsión obligatoria de Daniel Francisco Hernández Molina y, como resultado de la corrupción, la ganadora por adjudicación directa, fue la estancia «Chiquitines».
Ante este suceso, nos queda la duda: Ollin defiende a David por estar tan enamorada de él o también lleva parte en los moches.
Lo anterior confirma que, ambos personajes están metidos ¡Hasta el tuétano! En las extorsiones a instancias infantiles, arriba de ellos:
David Vargas Santés, riéndose de la denuncia por acoso ¿Cuánto le habrá costado el juez? Y Tomás Alberto Jiménez Zárate -Apadrinado por el Tesorero General del ISSSTE- siguiendo la danza macabra y usted ¿Cómo los ve?
Yo acuso: no es incompetencia aislada. Es un patrón. Y tiene nombres y apellidos.
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